ATENEOS PERONISTAS: PONERLE FUTURO AL PROYECTO

Después de compartir la tercera edición de “Las Muchachas están de Peña”, la Diputada Nacional Juliana Di Tullio (FPV) participó del quinto encuentro de los Ateneos Peronistas, espacios de formación y debate. La acompañaron la Senadora Nacional por Mendoza Anabel Fernández Sagasti, y su compañero de cámara, el Diputado Nacional Alejandro Abraham. Coyuntura política, situación nacional, geopolítica y reflexión teórica inundaron la Unidad Básica “Néstor Kirchner” el pasado sábado.

 

La persecución no es una estrategia novedosa

_R2X9627La compañera Anabel Fernández Sagasti abrió la mesa solidarizándose con los/as compañeros/as presentes de Radio Nacional Mendoza por el hostigamiento que están padeciendo de parte de las autoridades de la emisora. Luego tomó la palabra Alejandro Abraham, y trazó un paralelismo entre la persecución política que vive Cristina Fernández de Kirchner, y la que sufrió Perón tras el golpe de la Libertadora: “lo mismo pasó en el ’55 cuando comenzaron una feroz campaña para difamar a Perón. Pero acá estamos los/as peronistas después de eso, después de 18 años de exilio, después de la dictadura”. El diputado sostuvo que “están tratando de menemizar al peronismo”, y que “más allá de los alejamientos, la obligación es bregar por la unidad”.

 

Autocrítica para avanzar

Sobre las razones de la derrota electoral, Abraham remarcó que uno de los principales errores de la campaña fue poner el acento en comunicar solo lo bueno que se había hecho estos doce años. La sociedad ya conocía los avances, y debido a ellos, nos había votado más de una elección. Sin embargo, faltó transmitir cómo seguir. Explicó que al peronismo le ha tocado siempre el rol de rescatar al país de las crisis. No obstante, una vez estabilizada la situación, la clase media tiende a votar el cambio. Instó a los militantes a discutir cómo hacer para que la clase media no abandone el proyecto nacional y popular; cómo convencer que este proyecto también les conviene.

Por último, resaltó que el enemigo es claro: se trata del neoliberalismo de la mano de los Estados Unidos. El imperialismo quiere una Argentina que sea tapón frente a los procesos de la región, dado que “por 15 años se concentraron en Medio Oriente, y se les escapó la tortuga”.

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De Morón al Frente para la Victoria

Juliana Di Tullio, por su parte, comenzó expresando su orgullo por los dos legisladores que la acompañaban, “fieles representantes de los intereses de los mendocinos/as”. Luego compartió brevemente su historia militante, desde su infancia en el conourbano hasta el acercamiento a Néstor y Cristina.

Oriunda de Morón, viene de una familia peronista de formación ortodoxa: la mística era la resistencia, la vuelta del General. A los 12 años ya era presidenta del centro de estudiantes de su escuela, y realizaba trabajo social en un barrio de la mano de la iglesia. Durante mucho tiempo no se sintió representada ni movilizada por la orientación del PJ. Sin embargo, ni en plena década menemista quiso alejarse del peronismo. Por el contrario, resistió en la calle a las políticas neoliberales de un gobierno al que nunca votó. “La entrega de la Argentina a través de la política y del peronismo –dijo- es lo más terrible que hay”.

En esos años, junto a otros/as compañeros/as de Morón fue gestando un espacio electoral, todavía muy marginal en el partido. Solo se referenciaban con una diputada y un gobernador patagónico que se animaban a marcar diferencias con Cavallo. Cuando Cristina habló como invitada en uno de sus plenarios los enamoró a todos. Poco después, conoció personalmente a Néstor y la impresión todavía perdura: pese a largos años de militancia, nunca un dirigente le había hablado de política, de proyecto, y no de rosca. Desde ese momento la invitaron a “desalambrar” la provincia de Buenos Aires para el 2007. Explicó que nunca se había pensado en el 2003 pero, como además de talento, Néstor tenía suerte: la oportunidad política se adelantó, nadie quería hacerse cargo de la candidatura después de Menem y de Puente Pueyrredón. Sólo él se animó.

 

La conducción de Cristina

_R2X9600Después de la primera etapa del proyecto, que era recuperar la política, vino la profundización: eso implicaba pelearse con el poder. Y esta fue la tarea que le tocó a Cristina. La muerte de Néstor fue difícil para todo el proyecto. Perderlo como conductor fue duro, pero demostró cuál era la base real de sustento: la juventud. “La foto de los/as pibes llorando a Néstor fue lo que más le jodió al poder”, aseguró. Y sostuvo que en ese difícil contexto apareció Cristina en todo su esplendor, como se la había visto cuando era legisladora: sola, batallando. Tuvo que hacerse cargo de la conducción política, estratégica.

Justamente, en momentos en los cuales se discute la dirección del movimiento, la diputada explicó que “la conducción táctica la hacen los dirigentes”, mientras que “los líderes hacen la conducción estratégica”. La estrategia la pone “quien está en el corazón del pueblo”. Y concluyó: “Cristina es la líder natural del peronismo”.

 

Alianzas tácticas vs cortoplacismo

Di Tullio marcó las diferencias entre táctica y cortoplacismo, y aseguró que la política cortoplacista es “despreciable”. Puede darte buenos resultados en lo inmediato, pero pésimos en lo mediato. Afirmó que hay muy pocos políticos con mirada estratégica. Cristina mira a largo plazo, de acá a cincuenta años. Cuando ella habla “uno/a sabe para dónde ir”, y “cómo bajarlo al espacio de militancia”. Sugirió confiar en la conducción política estratégica, y quedarse en el lugar de las convicciones, aunque no sea efectivo a corto plazo.

 

Ponerle futuro al proyecto

Retomando las palabras previas de Abraham, la compañera compartió la necesidad de “ponerle futuro al proyecto: no lo que hicimos, sino lo que tenemos que hacer”. Hay que militar la calle, “no dejar sola a la gente”. Llamó a los compañeros a hacerse cargo de este momento histórico, y a “construir peronismo para otros 70 años”.  Sin ir más lejos, “el pueblo movilizado consiguió el 49%”, no los dirigentes y sus errores.

Sostuvo que se tiene que volver, pero “mejores, diferentes y con futuro” cuando termine su mandato Macri en 2019. En relación a esto, agregó que “hay que agotar el liberalismo, tienen que verse las consecuencias de su modelo”.

 

La “CEOcracia”

La compañera Fernández Sagasti cerró la jornada haciendo una distinción: en esta nueva etapa no gobierna la oligarquía sino la CEOcracia, al igual que en el Chile de Piñera. En Mendoza ya se siente la presión del empresariado contra quienes vienen de la política, sean de la fuerza política que sean. Se busca instalar que no tienen capacidad para la administración. Hay que visualizar cuáles son los conflictos de intereses que los CEOs tienen entre sí, y que pueden hacer tambalear los planes del liberalismo.

Con una unidad básica repleta, y luego de dos horas de debate, los/as compañeros/as de Mendoza agradecieron y despidieron a los/as legisladores nacionales que compartieron sus análisis en otra edición de los Ateneos Peronistas.

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