Festejos por los barrios de Mendoza

El carnaval comenzó siendo una celebración cristiana que se fue transformando con el pasar del tiempo, aunque conserva ese exquisito sabor de gozar de lo prohibido por el poder político, moral y religioso. A esa esencia llegaron los festejos de La Cámpora en Mendoza. 

El término carnaval  deriva de la expresión latina carnem levare, o sea, librarnos de la carne, por ello comienza un jueves y acaba el martes de Carnaval, justo un día antes de la cuaresma que comienza un  miércoles de Ceniza del mes de marzo.

No es una celebración muy larga, pero sí es muy divertida porque, según los creyentes en Cristo, debe servirse un gran banquete de carne y algunas cosas “prohibidas” por la sociedad conservadora.

La celebración no sólo combinaba los disfraces y fiestas en la calle sino que siempre fue considerada una celebración a la permisividad y al descontrol -y la carne precisamente era un símbolo de estos excesos- previo al período de ayunos y abstinencias de la Cuaresma, un tiempo de purificación y penitencia que, para los cristianos, culmina en la Pascua.

Más tarde el carnaval fue aceptado por la sociedad más casta, blanca, productiva y pura del mundo y de nuestra ciudad, porque quienes ostentaban el poder sucumbían ante la felicidad del pueblo y la gente común en este periodo de tiempo.

En ese periodo de permisividad el pueblo podía ridiculizar no sólo al clero sino a sus gobernantes, y a la moral de la aburrida nobleza. No es casual entonces, según recuerda nuestro compañero Rolando Concatti (El Tiempo Diablo del Santo Guayama, 2003), que algunos sacerdotes caminaran en el siglo XIX por las calles de la Alameda de nuestra ciudad viendo cómo las mujercitas mostraban sus piernas que tentaban al sexo.

Entonces, ¿cómo no íbamos a festejar Carnaval?

En el marco de los feriados por los caIMG-20170301-WA0086rnavales los Compañeros de Las Heras, desplegaron festejos en los  barrios 26 de enero y 12 de Mayo, y no faltaron las caretas ridiculizantes hacia los gobernantes actuales, ni los actos de amor genuino. Ver la felicidad y disfrute de los compañeros militantes y del pueblo, hacia rememorar las palabras del olvidado intelectual radical Luis Triviño, “ver cómo las parejitas copulan y disfrutan a su manera en la fiesta de la Virgen del Rosario, en el  Desierto de Lavalle, es entender la religiosidad popular que la iglesia ortodoxa ignora” (La desnudez del no dominio, 2013).

Con la colaboración de los vecinos de los departamentos de Capital, Maipú, Godoy Cruz y Las Heras, se logró montar equipos de audio para escuchar música, que rápidamente se transformaron en bailes populares. Aparecieron máscaras, disfraces, bombuchas, baldes, botellas y agua por doquier. Más tarde se compartió una merienda junto a grandes y chicos que acompañaron los festejos camporistas. A la noche los compañeros armaron ciclos de cine y cerraron los festejos con murgas.

Los compañeros militantes de la provincia de Mendoza agradecen además a los vecinos del Barrio Huarpes II y Villa Emillia de Godoy Cruz por la participación, al Centro de Jubilados Fuerzas Propias, a los vecinos de los Barrios 26 de Enero y 12 de Mayo de Las Heras y a los vecinos del Barrio Flores Oeste. Porque la alegría del carnaval es histórica, es de todos y todas,y es algo no que no nos podrán arrebatar.

Se han cerrado los comentarios