Nunca caminarás solo: Nadir Yasuff

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Cuando Néstor Kirchner llegó a la presidencia, Nadir Yasuff era un adolescente, y como muchos jóvenes, había crecido escuchado a sus padres descreídos de la política. A medida que los argentinos fueron recuperando la esperanza, los sueños y los proyectos, la idea de la política “sucia” se empezó a cambiar por la idea de herramienta como transformación social. “En definitiva Néstor nos marcó como generación. Todos soñamos alguna vez con cambiar el mundo en que vivimos. Néstor nos marcó el camino para eso: nos invitó a creer y a soñar de nuevo”, cuenta emocionado Nadir como muchos otros jóvenes quienes empezaron a sentir ganas de participar.

 

El Turco Nadir Yasuff, como lo reconocen sus compañeros, es el Responsable de la organización en el Departamento de San Rafael. Hijo menor de una familia de cuatro, el Turco nació el 19 de mayo de 1988 en esa ciudad del sur provincial, y creció junto a su hermano Fair, y sus padres Luís y Estela.

 

La primera experiencia de participación la tuvo cuando ya estaba en la facultad estudiando abogacía, cuando se enteró de un grupo de estudiantes de izquierda que se estaba organizando para reclamar la implementación del boleto estudiantil en el Departamento, pero después de un tiempo se dio cuenta que se quedaban en lo abstracto, sin pasar a la acción y se alejó. “Después cuando muere Néstor, me cae las ficha. Yo simpatizaba con el gobierno pero cero participación, y las ganas de participar se convirtieron en la necesidad de participar, de apoyar activamente. En 2011 cuando me comentan de que La Cámpora era el espacio que apoyaba el modelo de país que llevaba adelante Néstor y Cristina, no dudé”.

 

Cuando comenzó a militar en la agrupación estaba por recibirse de abogado. “Me quería recibir, me quedaban pocas materias y mi objetivo era ese”, aclara, y continúa: “después vino el acto de Vélez, donde Cristina nos instó a unirnos y organizarnos por el Proyecto Nacional y Popular, y eso me volvió loco. Yo nunca había vivido algo así, tanta gente, toda la mística”.

 

Finalmente se recibió en diciembre de 2012, y desde ahí la militancia fue avanzando en su vida, y volviéndose prioridad. “Hoy después de tres años, sé que la militancia es una elección de vida, una forma de vivir. Ahora a la distancia puedo decir que uno termina de elegir a La Cámpora por su organización, el ritmo de actividades, el espacio de formación, por la participación que te permite tener desde que ingresas, porque era un espacio de jóvenes sin vinculación anterior con la política, o muy poca, y eso era atractivo. Y cuando ves que opinás y sos escuchado, y tus aportes son tenidos en cuenta, te sentís realmente parte, y ahí se produce la elección, la pertenencia y el enamoramiento a nuestra organización. Eso fue lo que me pasó. Yo entiendo que la elección no es el ingreso en sí, sino la perdurabilidad en un espacio, y eso me lo dio La Cámpora. Ideológicamente son muchos los espacios que comulgan con el Proyecto Nacional, pero La Cámpora tiene ese qué se yo, como diría el tango, esa mística, esa organización implacable”, detalla el Turco.

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La militancia tiene momentos de mucha felicidad pero también hay recuerdos que marcan la vida de los compañeros. Nadir recuerda momentos difíciles como el temporal que azotó a Mendoza y San Juan en febrero, donde los principales barrios de militancia, Toledano y Babacce, sufrieron las consecuencias de la constante e intensa lluvia. “Cuando vimos que la lluvia no tenía pinta de parar, empezamos a comunicarnos con los compañeros en los barrios, y arrancamos con las colectas de alimentos no perecederos y ropa, y por otra parte, encaramos a Desarrollo Social a pedir nylon para los vecinos, estaba colapsado. A la vez íbamos armando unos bolsones de alimentos, y el recorrido en el barrio iba dejando al descubierto las familias que necesitaban urgente nylon. Fueron cuatro días de lluvia que con los compañeros no paramos, pero pudimos sobrellevarlo, y estar junto a los vecinos cuando más lo necesitaban”, relata Yasuff.

 

Obviamente la militancia también es amor y mucha alegría, y sobre todo, es una emoción que es compartida porque el reconocimiento de los vecinos del barrio por el trabajo colectivo siempre se disfruta entre todos. “Desde la sonrisa de los niños del barrio cuando festejamos los cumpleaños comunitarios cada mes o el vecino con un mate que te espera con pan casero para compartir, son cosas cotidianas que valen tanto”.

 

Si bien cuenta que la militancia le dio la alegría de ser padrino Valentín, séptimo hijo varón de una familia de uno de los barrios donde están militando, Nadir cuenta es un ejemplo de esos pequeños grandes reconocimientos que los llenan como militantes. “El agradecimiento de los vecinos nos hace felices a toda la militancia”, resume.

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Por otro lado, Nadir cuenta una premonición que los llenó de orgullos: “habíamos conocido varios casos de jóvenes que dejaban de percibir la Asignación Universal por Hijo (AUH), y que no habían finalizado el secundario por su condición económica. Entonces con algunos compañeros empezamos a pensar cómo solucionar ese vacío que había entre los que dejaban de cobrar AUH y los chicos que podían ser beneficiarios de alguna beca. El día que Cristina lanza el PROGRESAR me ha quedado grabado para siempre. Estaba trabajando en el estudio, y cuando doy cuenta del anuncio se me pone la piel de gallina. Me emocioné muchísimo, y empecé a llamar a los compañeros con los que habíamos estado hablando. Llamamos a los pibes que tenían el inconveniente. Sentirse escuchado, y sentir la grandeza de Cristina como cuadro político fue increíble”.

 

El Turco también se refiere a la importancia de entender el valor de la solidaridad en la construcción colectiva: “Néstor y Cristina, son en sí ejemplos: de militancia, de compromiso, de valor, de solidaridad. Ellos nos hicieron entender que el concepto de solidaridad es central, tanto en el militante como en el ciudadano en el desarrollo y la proyección de un país mejor. Supieron calificar la solidaridad como valor esencial en la construcción de la nueva Argentina, construcción que ineludiblemente debe ser colectiva. Recuerdo el discurso de Néstor donde sostenía que los cambios profundos no serán producto de la acción individual, ni fruto de pases mágicos o jugadas salvadoras. Y llamó a la responsabilidad del conjunto, esa responsabilidad es imposible de asumir si no se tiene en claro el valor de la solidaridad”.

 

En el mismo sentido, manifiesta que “las jornadas solidarias ‘La Patria es el Otro’ son la expresión más acabada del sentir colectivo, es decir, el tomar conciencia de que los otros no pueden resultarnos indiferentes porque somos parte de lo mismo, y en esa conciencia nos organizamos para abordarlas, solucionarlas, hacerlas menos pesadas».

 

Al preguntarle por el significado de Cristina en su vida militante, no duda en sentenciar  que “hoy Cristina como Néstor, hablo en tiempo presente porque como Perón y Evita van a permanecer vigentes para siempre en el pueblo, son compañeros con gran capacidad de liderazgo, de conducción; Cristina es la conductora indiscutible e indudable de este proyecto de país. Ella es quien sabe interpretar las demandas del Pueblo. Siento una gran admiración por Cristina, somos contemporáneos y tenemos el orgullo de saber que el día de mañana vamos a poder decir: yo fui un soldado de Cristina, y de este Proyecto Nacional y Popular».

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