Prohibido Olvidar

2001

El 19 de diciembre de 2001 Fernando De la Rúa anunciaba el Estado de Sitio en Argentina. Esta medida fue el detonante para el levantamiento popular que se hizo de las calles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y se replicó en varios puntos del país.

 

 

 

 

En otro 19 de diciembre, hace 15 años atrás, pero con las mismas políticas económicas -una salvaje reducción del Estado donde los recortes en educación, infraestructura y empleo público; con millones de desempleados y un nefasto mesías llamado Domingo Cavallo al frente del Ministerio de Economía, y otros que lo precedieron que debemos recordar como Machinea y López Murphy (quienes dejaron preso al pueblo argentino con aquel “Corralito”)- la durísima represión que se desplegó desde el Estado duró dos días, y dejó el saldo de 39 víctimxs y centenares de heridxs y detenidxs, y el cobarde acto de renuncia de los responsables del Ministerio de Economía y de la Presidencia de la Nación.

Tiempo después, con la Argentina de rodillas ante las recetas del FMI; una epidemia de renuncias presidenciales que lo precedía y una profunda crisis del empleo, asumía la presidencia Néstor Kirchner anunciando que no dejaría “sus convicciones en la puerta entrada de la Casa Rosada”. En honor de quienes ganaron las calles, Néstor devolvería la dignidad al pueblo argentino creando más de 5 millones de puestos de trabajo, enfrentando los monopolios desestabilizadores que imponían las reglas de la economía, poniendo esa misma economía al servicio de las políticas de Estado -políticas que distribuían la riqueza de unas pocas manos en toda la sociedad-, aumentando el presupuesto de educación (llevándolo al 6, 5% del PBI), creando la Asignación Universal por Hijo (AUH), y decenas de medidas que cambiaron el rumbo que luego continuaría y profundizaría Cristina Fernández de Kichner.

Una frase muy conocida dice que “los pueblos que no conocen su historia están condenadas a repetirla”. Hoy  vemos, como en el  2001 y los años que le antecedieron, la implementación de las mismas políticas públicas, las mismas metodologías, y los mismos personajes con los mismos resultados inevitables: ajuste, desempleo, inflación, represión, presxs políticxs, hambre y pobreza. Beneficios para pocos, individualismo, y “sálvese quien pueda”, odio, revanchismo e indiferencia.

Tristemente 15 años después, en otro aniversario de esa trágica fecha, producto del engaño y la falta de memoria, se entregaron nuestras luchas, nuestra sangre, nuestro trabajo y nuestro futuro a nuevos traidores.

Pero acá estamos nosotrxs -el pueblo militante- luchando por la Patria, y todos y todas aún por los desmemoriados

Por Marina Femenía

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